Experiencia por Rosa. Mrkh. 24 años

Tengo 24 años, a los 15 años empecé a notar que algo andaba mal en mi cuerpo, ya que no me llegaba la menstruación,  por eso mi mamá me llevo al médico para ver qué pasaba.
Me hicieron una ecografía y ahí detectaron el útero muy pequeño y me diagnosticaron a la vez el himen imperforado. Mi mamá al saber todo esto, no me explicó realmente lo que me habían diagnosticado, solo me dijo (aún recuerdo esa frase) “Cuando tengas relaciones, te va a doler demasiado”. Uff y sí que tenía razón.

Después me derivaron a otro doctor, quien me dijo que la única solución era operarme, me dijo, que esa era una decisión mía, que cuando quisiera lo hiciera, pero era conveniente que fuera cuando quisiera tener relaciones, así que por miedo a entrar a quirófano y el post operatorio, preferí esperar. También me dijeron que no podía tener hijos, esa noticia fue muy fuerte para mí y muy chocante como podrán imaginar.
Desde ahí me sentí como un bicho raro, muchas veces tuve bajones, y me apenaba mucho la idea de no poder tener hijos. También a medida que iba creciendo, iba viendo como mis amigas hablaban de su periodo, eso me incomodaba mucho y aparentaba ser igual que ellas, hasta hoy ninguna de mis amigas sabe lo que tengo.
Otro tema es sobre mis parejas y las relaciones sexuales, cuando quise tener mi primera relación sexual, fue terrible!!! Por más que quise que resultara, era imposible, estaba muy cerrada. Por un momento tuve la esperanza de que podría pero no…
Al tiempo después, cuando conocí al hombre de mi vida, supo lo que tenía y hasta el día de hoy me apoya, gracias a él tome el gran paso de operarme. Cuando quise tener relaciones con él sabía que era imposible, lo intentábamos pero me dolía mucho, hasta que decidí ver un médico y así poder operarme, a pesar de que no podré tener hijos, pero merezco, al igual que todas las que padecemos del roki tener una sexualidad plena.
Me vieron varios especialistas, hasta ese entonces lo que yo tenía entendido era que mi problema era el himen imperforado. Después de revisiones y una ecografía, me entere de que no era así simplemente… era algo peor que eso. No tenía vagina ni útero, o si es que tenía útero era demasiado pequeño. Me dijeron que tenía el síndrome de Rokitansky. Me sentí pésimo, si antes ya me sentía “bicho raro” ahora peor aún. Tuve unos bajones horribles. Pero gracias a Dios, y a la ayuda de mi pareja, pude ir aceptándolo y sobrellevándolo.
El doctor que me atendió (el mismo que me atendió hace años y me dijo que me podía operar) me dijo que con respecto al útero no podría tener hijos. Solo podría ser posible mediante una maternidad subrogada, ya que poseo ovarios normales, en cuanto a la vagina, me dijo que mediante una operación podía creármela, lo que se llama la “neovagina”, me dio terror, pero con el paso de los días acepté y entre a quirófano el 31 de marzo de este año.
Me opere en el Hospital Van Buren de Valparaíso, el doctor que me operó fue el Dr. Macmillan. Este doctor  es muy conocido mundialmente,  así que me dio plena confianza. Me crearon la vagina con la técnica de sigmoides, es decir, me sacaron una tripita de una parte del intestino. Aquí les envio el link de mi doctor http://www.drmacmillan.cl/ allí tiene un video de cómo realiza esta cirugía. La operación resultó excelente. Estuve ocho días hospitalizada, me pusieron una especie de tapón, con el que permanecí los 8 días. Fue muy incomodo y doloroso, pero al correr los días el dolor disminuía. Al octavo día, me lo retiraron y pude irme a mi casa. Luego de eso, tuve que comenzar con las dilataciones, a las cuales le tenía que dedicar unos 10 minutos aprox., y a medida que iba alcanzando mayor profundidad, iba aumentando el tamaño de los dilatadores, hasta que alcance el tamaño y diámetro de un pene normal ( a los 40 días aprox.), desde ahí, ya pude comenzar a tener relaciones sexuales con mi pareja.

Fue increíble ver el resultado de la operación, era difícil de creer, ya que ahora aparecía un orificio que antes no había y estaba ahí, como si hubiese estado siempre. Cualquiera que me la hubiese visto, jamás hubiese sospechado, que ahí hubo intervención quirúrgica.
La primera vez que tuve relaciones, uff, fue dolorosa, pero ni comparada con la sensación que sentía antes de operarme, esta vez increíblemente su pene entraba, fue maravilloso. Al pasar los días, el dolor se iba pasando, ahora puedo disfrutar plenamente con mi pareja, ahora solo siento placer y bendigo el día que me opere. Incluso ya ni es necesario usar los dilatadores, esos ya quedaron guardaditos.

En cuanto al tema de la maternidad, con mi pareja lo hemos hablado mucho y a pesar de que sería maravilloso tener hijos propios de nuestra misma sangre, hemos aceptado la realidad y en un futuro optaremos por la adopción.

Bueno, ojala mi caso les ayude a más de alguna.



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