18/11/2011...¿Como y a Quien decir que tengo el Sindrome?

Publicado por Silvia

Hoy no voy a escribir mis impresiones. Después de conocer a Natalia, una joven diagnosticada y compartir con ella muchas horas de teléfono le ofrecí este espacio para las suyas.

Nos hace mucha ilusión desde A.M.A.R que otras voces empiezen a participar de este espacio que es para todos.

"En primer lugar, hola a todas, y gracias por seguir este maravilloso blog que, sin ánimo de lucro ha animado a muchas personas, valga la redundancia. Sobre todo, proporciona esa seguridad y tranquilidad que a veces hace alterar nuestra manera de ser.

Miedo. ¿Por qué miedo? ¿Será que estamos solas? No. ¿Será que no tenemos soluciones? No. Entonces…¿Miedo de qué? ¿Quizás de nosotras mismas? La sociedad nos ha hecho sentir ese miedo, según mi opinión. Nos falta alguna pieza de nuestro cuerpo. ¿Y qué? ¿No podemos ser felices sin ella? No lo creo así. Sí que es verdad que no siempre he pensado como ahora.

¿Por qué a mi?. Dolor. Inseguridad. Inmadura. Agobio. Tiempo. Médicos. Operación. Sangre. Hospital. Confianza en mi misma. Confianza en mis amigos. Apoyo familiar. Diferente. Aparato.

Estas son algunas de las palabras que se me ocurrieron al empezar a creer lo que tenía. Sí, sí. No es que no me lo creyera, es que, directamente, la ginecóloga no se ATREVÍA a decirme qué me pasaba. Así que dejó caer los síntomas, como aquel que no quiere. Evidentemente, sin esperar una semana para la siguiente cita con otro ginecólogo más “del tema” (palabras textuales), no pude resistirme a poner mis síntomas en el buscador google. Y…tachán! Allí estaba. Parecía una descripción de mi. Ese era mi síndrome, el síndrome de Rokitansky (¡hasta el nombre es original!).

En fin, ya que me has dejado este huequito para hablar un poco de mis opiniones, no de mi, ya no os taladro más.

Me ha parecido buena idea hablar sobre ¿CÓMO y A QUIÉN decir que tengo el síndrome?.

Cuando supe al fin qué me pasaba, quedé una semana más tarde con una amiga mía (la única que no es de mi familia que sabe que tengo el síndrome). Entre lágrimas, le expliqué todo. Ella, totalmente atónita pasados pocos minutos, reaccionó de manera ejemplar. No me consoló (era imposible), sino que se limitó a explicarme las fases del dolor. Sinceramente, en ese momento, pensé: “tía, qué leches me estás contando, te estoy diciendo que no tengo vagina y tú vas y me cuentas milongas!!!” Pero estaba tan afectada, que me limité a escuchar. Me contó que había cinco etapas del dolor, que, curiosamente, fui pasando, con un tiempo indefinido, sin darme cuenta.

1) Negación y aislamiento.
Todas (o casi todas) seguro que nos hemos preguntado: Por qué a mi? O hemos dudado del resultado de las pruebas. También crea aislamiento. No te sientes igual que las demás, y, psicológicamente, creas una barrera MUY gruesa. Más de lo que crees.


2) Ira.
Más que ira, desesperación. Síndrome nada conocido, con pocos recursos, y, sobretodo, muy pocas personas que te escuchen y que, si lo hacen, te entiendan. También por eso, agradecer de nuevo a este blog. No somos diferentes por tener un síndrome. Todos somos diferentes, ya sea porque somos bajitos, altos, gorditos, delgaduchos, abiertos, cerrados, educados o desagradecidos.


3) Pacto o negociación.
Bien, sabemos las opciones a las que podemos llegar: ¿dilatación u operación? (GRAN pregunta). Decantarse por una de ellas siempre tiene que ser con decisión conjunta con el ginecólogo, pero ambas dan miedo. Muuuuuuuuuucho miedo. Hay que buscar información, moverse, hablar con médicos entendidos, con especialistas…


4) Depresión.
Es demasiado para cualquier chica. Pero nosotras somos fuertes. Yo creo que, el síndrome me ha hecho valorar más las cosas y aprender a levantarme. Aún así, a veces decaemos, pero siempre habrá alguien ahí para ayudarte. No es broma. Nos tenemos a nosotras, que, no sabemos si por mutaciones, coincidencias o azar tenemos una cosa en común.


5) Aceptación.
Bien, a este paso no le falta ninguna aclaración. Lo único, mi opinión personal. Sí que creo que algún día acepte 100% lo que tengo, pero creo que, al menos pasarán algunos años hasta que de verdad me sienta cómoda, segura de mi misma y con valor suficiente.

Pero aún soy una pequeñaja que lo único que sabe es que tiene apoyo y esperanza.


Gracias de nuevo por esta oportunidad". Natalia.

Un abrazo a ti Natalia, expresar tus emociones seguro que te ayudará a llegar a esa aceptación más rápidamente. Que estas sinceras palabras y tu valentía contagie a otras jovenes que estan pasando por el mismo proceso.



>>> VER TODAS LAS ENTRADAS DEL BLOG

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena pregunta!!!! Difícil de responder... o fácil quizás? Todo depende. Hace tiempo que intento analizar el por qué de algunos miedos y después de mucho darle vueltas y con la experiencia de mis 63 años, he llegado a una conclusión. Tener miedo es algo que va con nuestra personalidad, nuestra forma de afrontar las cosas, nuestras vivencias y nuestras relaciones con el mundo. Tener miedo es bloquearse, es inseguridad, es cerrarse en una misma, es tener prejuicios y es no saber aceptar las reacciones de los demás.... es quizás cobardía también? Es lícito tener miedo, somos humanos llenos de imperfecciones, de complejos y aunque a veces intentemos superarlo, en el fondo de nuestro ser siempre aparece alguna sombra que nos acecha ¿qué hacer? Todo depende de nosotros mismos, de querer o no querer aprender la fórmula para superarlo o mejor dicho para afrontarlo. Es como cuando estás en el borde de una piscina y te quieres tirar pero hay algo que te lo impide..... ¿te tiras finalmente? A veces sí, a veces no y cuando es que no, te das media vuelta y a otra cosa. Lo que si es cierto es que si logras vencer ese momento y te lanzas, después te queda un sabor de logro aunque te tiemblen las piernas.

La teoría la entiendo así, la práctica depende de nosotros; así que llego a la conclusión que nos creamos excusas para no decidirnos a dar ese paso.

Cuando llegas a la edad que yo tengo y no has sido capaz de lanzarte a la piscina en el tema que nos ocupa, que difícil resulta lograrlo. Pero como soy de la opinión que los humanos vamos evolucionando, unos más lentos que otros, tengo también la esperanza de que en algún momento lo haga y con triple salto mortal.

María As.

Paula Rey dijo...

Maria!

Sí señora, con un triple salto mortal o de palito,quien sabe.

Yo creo que cada vez, te acercás más al agua.

Gracias por estar!
Paula