2/9/12.... Cicatriz sí... pero mía

Pasó el verano y todo sigue igual; fui exhibiendo mi cicatriz del muslo derecho abiertamente, sin intentar esconderla como en otras ocasiones; era una experta en colocar una toalla intencionadamente y de forma casual sobre mi muslo, sabía girar la pierna en un sentido u otro según la visión opuesta, para esconder mi zurcido, rebozaba mi muslo en la arena “casualmente”, en fin, todo muy “natural”, pero esta vez, cuando estaba dispuesta a afrontar la verdad, a no inventar mentiras, va y nadie me pregunta nada, que raro... ¿ será que se cumple el tópico de los 64 años igual a ser transparente? Con humor puedo decir que ahora que mi mente está ya preparada para comentar abiertamente y sin tapujos a qué se debe esa horrorosa cicatriz en el muslo de 12x11 cm, resulta que a nadie le interesa.

Sigo mi vida, con sus momentos; con sus risas y con sus llantos, intentando crecer cada día un poco más, aunque a veces resulte difícil; me doy cuenta de que el hecho de cumplir años no es sinónimo ni de sabiduría ni de madurez; “sólo sé que no se nada”; en mí, esa verdad, se cumple a raja tabla ¡que gran filósofo fue Sócrates! El aprendizaje es y ha sido el lema en mi vida; y en ello estoy, aprendiendo e intentando no olvidar. Mi cicatriz fue mi auxilio, fue mi vagina y es y será siempre mía y ahora la muestro.

María

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