Anatomía básica para descubrir nuestro cuerpo

En ocasiones nos contactan mujer-citas, recién diagnosticadas con el síndrome, y las dudas más frecuentes son las referidas a sus genitales:
¿Si son iguales a la de las demás mujeres?
¿Si tienen clítoris?
¿Si pueden sentir placer?

Para disfrutar del propio cuerpo, lo primero que tenemos que hacer es conocerlo.
Encontramos este ABC sobre los genitales femeninos que nos parece muy esclarecedor:


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¿Cómo podría nuestra pareja satisfacernos si no somos capaces de guiarle en nuestro propio cuerpo porque nos resulta extraño y desconocido?
En el camino hacia el placer, resulta de crucial importancia conocer y comprender nuestra anatomía
sexual. Así que hoy, desde la parte más académica, he preparado una pequeña guía de la anatomía femenina.


Los órganos sexuales de la región pélvica se denominan genitales. Dividimos los órganos sexuales femeninos en externos e internos.

Órganos externos:

– Vulva: Es la totalidad de la zona genital exterior visible y está cubierta, en mayor o menor medida, por el vello púbico. Éste, aparece en la pubertad y va creciendo a medida que una mujer madura, y se
va perdiendo después de la menopausia. Además, el vello puede variar tanto en ondulación como en textura y color.
La vulva consta de varias partes:

  • – Monte de Venus. En honor a la diosa romana del amor. Es la capa de piel gruesa cubierta por el vello púbico situada justo encima del hueso púbico. Durante la relación sexual, funciona como cojín y protege a la mujer y a su pareja de la presión contra el hueso pubiano que se produce como consecuencia de los empujes. Cuenta con numerosas terminaciones nerviosas, de modo que las caricias pueden producir excitación sexual. Hace unos meses, le dediqué un post con fantásticas fotografías: Monte de Venus.

  • – Labios mayores (exteriores). Son grandes pliegues de piel que discurren hacia abajo desde el monte de Venus a lo largo de los lados de la vulva y que están recubiertos de vello. Poseen numerosas terminaciones nerviosas y son una fuente importante de estimulación sexual. Su aspecto varía en cada mujer. Durante la excitación se oscurecen, se hinchan de sangre y se separan. De este modo, se abre el paso hacia la vagina. El envejecimiento y la menopausia producen cambios en el color, la textura y el tamaño de los labios.

  • – Labios menores (interiores). Son dos membranas desprovistas de pelo y de color claro, localizadas entre los labios mayores y que rodean las aberturas uretral y vaginal. Están muy vascularizados y poseen muchas terminaciones nerviosas, cosa que los hace muy sensibles a la estimulación sexual. En su interior están las glándulas de Bartholin. Durante la excitación, se oscurecen y se hinchan de sangre.

  • – Clítoris. Es la zona más sensible de los genitales femeninos y es el único órgano cuya única función es recibir y transmitir estímulos sexuales. Deriva de la palabra griega kleitoris que significa “colina”. El cuerpo del clítoris (tallo clitoridiano) mide aproximadamente 25 mm de largo y 6 mm de ancho. Consiste en un tejido eréctil que contiene dos masas esponjosas que se llenan de sangre y se ponen erectas como respuesta a la estimulación sexual. El prepucio o capuchón cubre el tallo clitoridiano. El glande del clítoris es la pequeña protuberancia carnosa situada justo debajo del monte de Venus. Se distingue separando ligeramente los labios menores y tirando hacia atrás del capuchón. El tamaño del clítoris varía de una mujer a otra. Aquí puedes leer las “Reflexiones de un clítoris“.

  • – Abertura uretral. La uretra discurre paralela a la pared anterior de la vagina y está rodeada de una masa de tejido esponjoso eréctil. Se puede palpar y estimular a través de la pared anterior de la vagina. Es muy sensible al tacto y algunas mujeres pueden experimentar un orgasmo con su estimulación, por eso se llama punto U.

  • – Abertura vaginal. Cuando se apartan los labios menores, se puede ver la abertura vagina o introitus. El himen es un pliegue de tejido sobre la abertura vaginal que, normalmente, está presente al nacer pero que puede rasgarse o estirarse durante la práctica deportiva, la masturbación, el uso de tampones o el coito. A pesar de ello, su presencia se ha tomado como prueba de no haber mantenido relaciones sexuales con penetración.

  • – Perineo. Es la zona de la piel sin vello entre la parte inferior de los labios y el ano. Contiene terminaciones nerviosas sensoriales y es sensible al tacto. Durante el parto, a veces se rasga o corta para permitir el paso de la cabeza del bebé por la cavidad vaginal. Esta operación se denomina episiotomía.

Berman, J. & Berman, L. (2002). Sólo para mujeres. Barcelona: Planeta.

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